La ocupación principal de un niño es jugar, aprender y crecer. Cuando algo lo dificulta, la terapia ocupacional le ayuda a participar en su propia vida.
Es la disciplina que ayuda al niño a desarrollar las habilidades necesarias para participar en sus actividades diarias: jugar, vestirse, comer, escribir o relacionarse. Interviene sobre el niño, la actividad y también el entorno.
En la infancia, la terapia se hace jugando. A través del juego, el niño practica, se motiva y generaliza lo aprendido. Detrás de cada actividad hay un objetivo concreto, aunque para el niño sea, simplemente, pasarlo bien.
El terapeuta ocupacional da pautas para casa y se coordina con el colegio, de modo que lo trabajado en sesión se traslade al día a día. Ahí es donde los avances se consolidan.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.
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