Cuando cuesta dormir o hay despertares nocturnos, unos buenos hábitos ayudan a recuperar el descanso.
Las alteraciones del sueño en la infancia pueden afectar a la cantidad, la calidad o el horario del descanso, con dificultades para conciliarlo o mantenerlo. Suelen relacionarse con hábitos poco adecuados, ansiedad o miedos, y aunque no duran mucho generan bastante malestar.
La relajación durante el día, la escucha activa, el juego en familia y unas rutinas positivas antes de acostarse ayudan a restablecer un sueño reparador.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.
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