Detrás de la atención directa hay una parte menos visible pero esencial: registrar y analizar los datos de cada tratamiento.
Buena parte de nuestro trabajo no se ve: registrar datos de las valoraciones y el número de sesiones dedicadas a cada objetivo. Aunque sea la cara menos conocida, no es menos importante que la atención directa.
Estos registros nos ayudan a organizarnos, seguir la evolución de cada caso y afinar el razonamiento clínico. También permiten detectar puntos fuertes y débiles e identificar relaciones entre distintos pacientes, como parte de nuestra formación continua.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.
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